Consejos para tener un compromiso responsable en una empresa en bolsa

La bolsa es un mundo donde muchos han visto cómo sus ahorros se van por el desagüe ante la ambición de multiplicarlos y engordar su bolsillo. Para alcanzar el final feliz en vez del drama, es importante tener cuenta unos pequeños consejos antes de adentrarse en el mundo de la bolsa.

Hay que entender lo que significa la renta variable.

Como su nombre indica, la renta en estas inversiones varía, y como toda variación puede ser al alza, todos ganamos, o a la baja, todos perdemos. Como esta variación puede cambiar en cualquier momento, es importante ser conscientes en todo momento de que al igual que podemos ganar mucho dinero, podemos perder grandes cantidades en un corto espacio de tiempo.

Invierte solo los ahorros.

Nunca inviertas en bolsa el dinero que necesites a corto plazo. Es una máxima a seguir en todo momento. Si te ves en la necesidad de tener que sacar el dinero invertido, puede que por la situación del mercado tengas muchas pérdidas, algo que podrías evitar, si es un dinero que no necesitas y puedes permitirte dejar pasar el tiempo hasta que se recupere el mercado.

Dividendos y plusvalías.

Son las dos formas más típicas de ganar dinero en la bolsa dentro del abanico de posibilidades existentes. Los dividendos solo los ofrecen algunas empresas y son los beneficios que reparten las empresas entre los que han comprado sus acciones y las plusvalías, son los dineros que ganas al vender las acciones a una cotización mayor que cuando las compramos.

Pero… ¿me haré rico rápidamente?

En la bolsa no existen las recetas mágicas ni los golpes de suerte, por lo que hacerse millonario de la noche a la mañana es una utopía. El objetivo realista de la bolsa es sacar un rendimiento extra a nuestros ahorros gracias a plusvalías o dividendos, pero como en el mercado de la renta variable existe también el riesgo de perderlos, tendremos que pensar siempre a largo plazo y ser muy disciplinados en nuestras inversiones.

Derecho internacional humanitario

Tanto el Derecho de los Derechos Humanos (DDHH), cuyo propósito es garantizar el goce y ejercicio de los derechos y libertades fundamentales del ser humano, como del Derecho Internacional Humanitario (DIH), que tienen por objeto la protección de las víctimas de los conflictos armados y la regulación de los métodos y medios de combate, tienen por misión la protección de la persona humana.

El propósito común de protección que los caracteriza a los dos, hace que el DIH y los DDHH aspiren a ser complementarios en su aplicación y compartan importantes semejanzas y diferencias, algunas de las cuales señalamos a continuación:

Derechos Humanos:

Operan permanentemente.
Protege a toda clase de individuos sin distinción alguna.
Se gestan en el plano interno de algunos países y evolucionan hasta trascender al plano internacional.
Los estados responden ante la comunidad internacional y ante el individuo en el plano interno.
Derecho Internacional Humanitario:

Operan durante conflictos armados por regla general
Protege a determinadas personas como por ejemplo heridos, prisioneros, etc.
Proceden del plano internacional para ser acogidos posteriormente en le plano interno.
Los Estados y partes en conflicto en general responden ante la comunidad internacional y ante la población civil.

¿Hasta qué punto estamos delante de escuelas socialmente responsables?

En un libro de próxima publicación, Business Schools: Which Contribution to Society? (título provisional), escrito por decanos y directores generales de las escuelas de negocios europeas, se reflejan algunas orientaciones para poder evaluar hasta qué punto nos encontramos ante una institución que cumple, o no, con su responsabilidad hacia la sociedad.

¿Es suficiente decir que se dan clases de ética o de desarrollo sostenible para considerar que se está ofreciendo la formación y la orientación deseable para la sociedad? Si queremos directivos competitivos, capaces de generar y mantener proyectos rentables y sostenibles y, a la vez, generadores de valor social, estamos ante temas que trascienden el impartir, o no, clases de ética. Es más, las clases de ética o de sostenibilidad económica y medioambiental, ofrecidas de una manera aislada, pueden generar más rechazo que asimilación, si no se va “más allá del currículum”.

¿Test de inteligencia?

¿Qué podríamos decir de escuelas de negocios que, en las clases de finanzas, endiosan el éxito económico en el corto plazo obtenido a costa del éxito económico en el medio y largo plazo? ¿Qué ejemplo de buenas prácticas puede ofrecer una escuela de negocios que selecciona a los alumnos, exclusivamente, por un test de inteligencia y no valora también la capacidad de emprendimiento o de innovación o de la responsabilidad social? ¿Qué podemos esperar de una escuela de negocios en la que el proceso de aprendizaje se circunscribe y delimita a una relación “cliente-proveedor” con toda la pérdida de riqueza que ello implica? ¿Qué cultura creamos cuando dejamos de lado el valor del esfuerzo? ¿Cómo podríamos quejarnos de la falta de espíritu de equipo si el sistema de evaluación hace de tu compañero de clase tu enemigo? Las respuestas a éstas y otras preguntas similares nos dibujan un amplio espectro de instituciones diferentes. Desde instituciones creadoras de capital social a través de directivos y empresarios competentes, luchadores, líderes que saben articular competitividad y cooperación, que saben articular creación de valor para el accionista con la creación de valor para el conjunto de implicados (o stakeholders); que saben armonizar el corto con el largo plazo…, hasta las escuelas de negocios auténticas fábricas de especuladores, incapaces de crear empresas y de mantenerlas y, en algunos casos, de gente sin escrúpulos que tan “caros” resultan al conjunto de la sociedad. Porque hoy, si algo tenemos claro, es que la irresponsabilidad tiene altísimos costes económicos y sociales, y genera riesgos que pueden ser insalvables.

Entender la crisis actual y darle salida en el medio y largo plazo pasa, también, por preguntarnos qué escuelas de negocios queremos en un mundo cada vez más globalizado.

Fuente Cinco Días

Presentación de un gestor de Compromiso Responsable

¿Qué debe tener un buen gestor de compromiso responsable? Te dejamos una presentación de un buen gestor por si estás pensando en contratar a uno:

Bienvenid@ a mi espacio virtual. Soy de Barcelona y trabajo para una entidad financiera como Director de Responsabilidad Social Corporativa.

Mi formación universitaria se encuentra enmarcada en el área de las Ciencias Empresariales, especializándome en Economía y Finanzas por ESADE, MBA por la Universidad Politécncia de Madrid y Diplomado en Responsabilidad Corporativa por el IE-Madrid.

Para ponerte en contacto conmigo puedes escribirme en la seccion de contacto o localizarme en linkedin.

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